Arquivo de março de 2004

2006

26 de março de 2004

Um dos muitos problemas do presidencialismo como é praticado no Brasil é o da, digamos, “solubilidade” do presidente. Quando o presidente é “solúvel” (assim o foram o ditador Geisel, o vice Itamar e o loquaz FHC), pode acontecer de tudo, mas o mandato chega intacto ao final sem maiores transtornos institucionais ou “emocionais” e o dito cujo passa a faixa pra frente até com alguma dignidade.

Pra quem já assistiu o filme de sujeitos como o presidente Figueiredo (”me esqueçam”) e Sarney (ofendido pelo sucessor na cerimônia de posse sob mais de 5000% de inflação ao ano), cujos governos acabaram - de fato - mais ou menos pela metade de seus mandatos, a crise atual não tem tanto de novidade e pode estar indicando que, como os dois últimos, o governo Lula acabou e se arrastará por meio de medidas medíocres, com economia, indicadores e paciência degringolando, até a próxima eleição em 2006.

Eu, que acreditava - não sei baseado em quê - na “solubilidade” do Sr. da Silva, espero que a crise institucional que a incompetência política (quem diria) do PT está gestando pelo menos sirva pra se pensar mais a sério em parlamentarismo. No último plebiscito, em que até monarquia se discutiu, meu voto fragorosamente derrotado foi por um parlamentarismo republicano. Mas se houvesse um voto para a Geléia Geral, no próximo, acho que escolheria esse. Vai ser dureza ter de esperar até 2006.

Veja os preços de: MP3, iPod, celulares, notebooks, câmeras.

Começou

22 de março de 2004

Em breve será apresentado um projeto em Bruxelas para que provedores da União Européia guardem os dados de navegação, emails enviados, etc. (leia-se rastreabilidade), de todos os usuários europeus, por dois ou três anos, como medida preventiva contra o terrorismo. Agradeçam aos amáveis palestinos-bomba e Osama e sua corporação.

Veja os preços de: games, PS2, PS3, Nintendo, Wii, iPod, Livro.

Versões

21 de março de 2004

Se há alguém a perguntar algo, em off, é aos escritores e aos diretores de cinema. E, conforme os segundos, há motivos. E, enfim, onde está escrito Vicente Aranda, pertinho de Julio Medem, é de bom tom verificar.

Veja os preços de: DVD, MP3, LCD, Plasma, HDTV, Home Theater.

Velha história

21 de março de 2004

Las guerras del opio

Los chinos sólo habían utilizado la adormidera con fines medicinales, pero en el siglo XVI los árabes les transmitieron el arte de escarificar las cápsulas de amapola y con ello, el uso recreativo del opio. La costumbre se volvió tan popular que las grandes importaciones de adormidera terminarían desequilibrando las prósperas finanzas chinas por primera vez en su historia. En 1729 el emperador Yong-Tcheng promulga un edicto prohibiendo la importación del opio.

El jugo de adormidera se introduce entonces clandestinamente, primero financiado por los portugueses y a partir de 1773 gracias a la East India, compañía inglesa que tiene el monopolio exclusivo sobre las plantaciones hindúes e incrementa considerablemente el tráfico. Pese a un segundo edicto que en 1796 aplica la pena capital a contrabandistas y dueños de fumaderos, la cantidad de opio contrabandeado asciende a una tonelada y media.

Comprobando que era imposible impedir la entrada ilegal del psicoactivo, el emperador opta por negociar con los ingleses pactando que la cuantía de las importaciones de opio habrá de ser compensada con los ingresos de la exportación de té. La monarquía inglesa no hace gran caso de los acuerdos.

Jean-Louis Brau relata en su Historia de las drogas (4) que el opio de contrabando era trocado a lo largo de las costas chinas por lingotes de oro o de plata y obras de arte antiguas, ya que éstas empezaban a estar en boga en Europa.

Entre los principales traficantes está James Mathelson, un médico de la East India. Ante el inagotable mercado, decide asociarse con Jardine, un barón escocés que encubre el negocio desempeñando el cargo de Cónsul de Dinamarca en Macao.

Jardine, todo un genio comercial, defiende las ventajas de la prohibición sobre la legalización y logra que el negocio prospere incluyendo a Sir H. Palmerston, entonces Ministro de Asuntos Exteriores. Utilizando las sociedades secretas chinas como intermediarias, pronto establecen amplias redes de distribución.

Para 1820, cuando la pena se extiende a los consumidores, el contrabando asciende a unas setecientas cincuenta toneladas, por lo que el emperador y sus consejeros (no pocos de ellos aficionados al opio) se reúnen para tomar alguna decisión. Un grupo de la corte encabezado por el Ministro del Consejo Privado, propone legalizar nuevamente el uso y cultivar adormidera como solución inmediata; otro grupo lidereado por el mandarín Lin Tseth-su presenta un largo alegato condenando la sugerencia y proponiendo mano dura para terminar con el problema. Lin convence al emperador y logra que lo nombren Alto Comisionado Imperial con poderes extraordinarios.

Toda vez que analiza la situación, Lin comprueba que la prohibición ha ocasionado graves casos de corrupción entre la burocracia civil y militar. Intentando poner remedio a la situación, envía a nombre del emperador una carta dirigida a la reina Victoria con argumentos morales sobre los estragos del consumo entre la población.

Según relata Escohotado en su propia Historia de las drogas, la carta se recibe con asombro en la corte inglesa ya que calculando la relación entre habitantes, Inglaterra consume bastante más opio que China. La noticia de que esta panacea en Europa, constituye un infierno en China, conmociona al reina, quien transmite la misiva a la Cámara de los Comunes.

La Cámara, en una moción aprobada por mayoría absoluta, asegura que resulta “inoportuno abandonar una fuente de ingresos tan importante como el monopolio de la East India en materia de opio.” (9)

Ante el nulo éxito obtenido, el comisionado continúa pues con su plan de imponer mano dura al contrabando y confisca unas veinte mil cajas de opio, escribe una oda al dios del mar disculpándose por lo que está a punto de hacer y ordena que arrojen las aguas más de una tonelada de la substancia infernal. Inmediatamente, Inglaterra declara la guerra fundando su declaración en «un intolerable atentado contra la libertad de comercio». Mientras los ingleses envían a su cuerpo expedicionario, los chinos, organizan un concurso entre treinta letrados, cuyo tema es la redacción en verso de un parte de victoria. El ganador del concurso sería designado general de Ning -Poi.

Así las cosas, el emperador vencido suscribe en 1843 el Tratado de Nankin. Las cláusulas acordadas fueron: la apertura al libre comercio de cinco puertos, una indemnización de 21 millones de dólares y la cesión a Inglaterra de Hong-Kong y Amoy. El opio, por deseo expreso de los ingleses, continúa bajo prohibición. Mathelson comenta por escrito a sus socios londinenses: “El mercado padecía una verdadera inundación del producto; la tontería de Lin aumentará los beneficios.” (9)

Veinte años después, cuando el tráfico inglés de opio a China supera las dos mil toneladas, hay otro incidente debido a que la autoridad de Cantón se niega a pagar ciertas deudas a los ingleses; aprovechando el asesinato de un misionero, Francia forma una coalición con Inglaterra para atacar nuevamente el territorio chino. Tras una guerra mucho más breve, se firma el Tratado de Tietsing en 1857. Los ganadores imponen ahora otra serie de derechos comerciales y de tránsito, libertad completa para las labores de las misiones cristianas y la legalización de las importaciones de opio a cambio de un impuesto del 5%. “La opiómana emperatriz Tse-uhi, firmante del tratado, recomienda oficiosamente seguir resistiendo a los misioneros.” (9)

Mais, aqui.

Veja os preços de: MP3, iPod, celulares, notebooks, câmeras.

Liberdade

19 de março de 2004

Eu acho a China o máximo - principalmente no quesito comida e mulheres - adoraria aprender mandarim, tenho amigos (pen pals) chineses (de Hong Kong, Taiwan, Cingapura e, mais recentemente, da China Continental) há anos. Por isso que esse tipo de notícias me deixa entre o triste e o apavorado. Mas, enfim, o próximo “Império do Mal” tem sete mil anos de uma cultura bem mais palatável, pra mim, que a dos japoneses, mesmo que os chinas-pau vivam há sete mil anos sob ditadura.

Talvez o desenvolvimento econômico a que eles vão, provavelmente, chegar, leve o regime de excessão exceção daqui a uns dez ou quinze anos a uma situação parecida à da ditadura militar da Coréia do Sul alguns anos atrás: ou abre e vira uma democracia, por bem, ou a desobediência civil faz o país parar, e, bom, acaba virando uma democracia. Torço por isso. E pra que eu aprenda antes que exceção é com cê-cedilha, em português.

Veja os preços de: games, PS2, PS3, Nintendo, Wii, iPod, Livro.